sábado, octubre 07, 2006

El agorero conchitero

Yo no sé quien hizo las tormentas, pero las veo llegar, y he localizado un punto, el punto de inflexión de un diente se sierra allá donde se unen las masas de aire frio y caliente. En dicho punto (el ya mencionado a los efectos oportunos), el anticiclón de las Islas Novedades se está desplazando hacia la península de la rutina. Su influjo ha menguado y a duras penas arrastra las corrientes de despojos capilares del líder de lo ajeno a todo.

Con este sencillo gesto, apenas unas pulsaciones, me gano el derecho a decir: yo ya lo dije, y no obtengo ningún perjuicio (en ningún caso).

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Egregia admonición.

12:53  

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